Aunque conocí los discos en esa etapa de transición, una de muchas en la veloz evolución objetual del formato de audio, siempre les tuve un cariño especial y era la primera en tratar rescatarlos mudanza tras mudanza.
En la actualidad, como es tendencia, la nostalgia inyecta nuevas energías a los clásicos y prueba de esto es la reactivación en la demanda de vinilos por parte de coleccionistas y DJ’s. Este hecho ha mantenido la continuidad en su fabricación.
Pero ¿que sucede con los que sólo tienen grabado sobre su superficie el paso de los años?
A pesar de volverse inutilizables para su función original (como mi colección de EP’s rescatados) el disco es un objeto cargado de historia y de un material con muchos atributos ,digno de renacer en una nueva faceta.









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